Leyendo, post-farra, el diario El Expreso, me encuentro en la sección de Sociales una columna de color rosa, literalmente, con una Pantera Rosa, de las que todos conocen por los medios de comunicación, pero homosexual, con cadenas y cigarrillos a lo Killer Queen, cadenas, y lápiz labial.
Resulta que, por motivos desconocidos, el autor de la columna, escudándose en su anonimato, expone varias “noticias” de la vida social de las personas más importantes (entiéndase “ricas”) de Guayaquil, vida social que, se supone, debería ser de interés para los lectores del diario en cuestión (que, sí digo es subvencionado por el Extra, digo su nombre).
Lo grave del tema es que, tras entregarle aproximadamente 50 centímetros cuadrados de diario (que es bastante, como podrán constatar los del medio) este señor, señora u homosexual amante de las palomas y otros objetos volantes y simultáneamente contundentes, se dedica a escribir estupideces de aproximadamente cero interés para el público suscriptor, y con faltas de ortografía, ostensiblemente intencionales, cuyo autor considera de rigor e interés para su pobre y estúpido segmento de mercado.
Considero que el diario debería jubilar tempranamente a semejante tarado, para que disfrute cómodamente de unas injustas e inmerecidas vacaciones, y libere a los lectores del antedicho diario de sus horrores, bestialismos y extranjerismos introducidos por su pobre escolaridad, intelecto y dominio del idioma Español, que requiere por encima del cuarto grado de escuela, aparentemente demasiado exigente para el intelecto de la anónima Pantera Rosa del Expreso.