Los que quedó de Manteque
Cuando el Dr. Manteque (para los desconocedores, el doctor Eduardo Manrique, fijo en el Noticiero al Cierre de TC Televisión, 23h00 de los días regulares) todavía vivía, me encantaba ver sus reflexiones. Cierto es que estuve en desacuerdo con el 75% de sus conclusiones, pero encontraba el ejercicio muy divertido. En pocas palabras, casi siempre me parecían cero sus conclusiones, pero el gordito era pilas, y cague de risa.
Fast-forward a 2004: El Dr. Manteque descansa en paz. Y su esposa descansa en su sillón público nocturno. Claro, destrozando la fiel audiencia que Manteque se había granjeado. ¿Por qué? ¡Simple! La señora se tropieza con sus propias palabras (varias veces en cada aparición de 3 minutos), se equivoca, tiene una mala actitud corporal enfrente de la cámara y dice huevadas sosas y simplonas.
Naturalmente, ya no contesta llamadas telefónicas ni inquietudes (en cartas o en vivo) de sus televidentes, tradicional ejercicio de Manteque. En lugar de este diálogo interactivo, la señora se inventa sus propias “preguntas” (cojudísimas, y totalmente distantes de la realidad que viven sus telespectadores) y las responde con su propia “sabiduría”, tomada, aparentemente, de lo que dijo su párroco en la última misa.
Tal parece que la pantalla le queda muy grande a la señora. Conmino a mis fieles lectores de TC Televisión a que releven a la señora del puesto. Y ya que están de moda las marchas, que le dediquen una marcha a ella también.
…de mis abuelos.
De cuál de ellos, ¿el que descansa en paz o el que descansa en cartones?